sábado, 2 de marzo de 2019

Volatilidad: ¿amiga o enemiga?

Por mi trabajo hablo diariamente acerca de rentabilidades de acciones, fondos, planes de pensiones, etc. ¿Puede haber un tema más recurrente en el mundo financiero?. Por desgracia, estas conversaciones se acentúan en momentos de caídas en los mercados, comenzando un nerviosismo en los inversores cuando ven menguar sus valoraciones. En esas conversaciones hablamos de rentabilidades negativas, de riesgos, de pérdidas (a pesar de no haberse materializado las mismas todavía), pero rara vez del concepto clave: LA VOLATILIDAD. En esta entrada vamos a intentar diseccionar al máximo la misma.

Pero, ¿qué es exactamente la volatilidad? Si acudimos a la RAE, ésta la define como "Inestabilidad de los precios en los mercados financieros". En mi opinión, dicha definición contiene un claro sesgo peyorativo hacia la volatilidad. Opto, por tanto, por esta otra, más aséptica: "Variabilidad de la rentabilidad de un activo financiero con respecto a su media".

Si seguimos profundizando en el concepto, nos encontramos con que hablamos de una media de valoración de un activo. Para que exista tal media, tienen que haber valores por encima y por debajo de la misma. Hasta aquí queda todo claro y no existe un componente negativo en la definición. Cualquiera, en otro contexto donde hablemos de "medias", entiende el funcionamiento de la misma, y asume que intrínsecamente, para que exista un valor medio tienen que existir valores inferiores a él. El problema viene cuando hablamos de rentabilidades. Ahí ya se pierde el raciocinio y cuando nos encontramos valores por debajo de la media empieza el nerviosismo. Se toman decisiones erróneas, empiezan las preocupaciones, se buscan soluciones cuando en la mayoría de situaciones la única (y casualmente más fácil) solución consiste en esperar a que llegue la reversión a la media.

Hagamos a cualquier inversor una simple pregunta: ¿Cuál de los siguientes tres gráficos se asemeja más al comportamiento de cualquier mercado financiero?

Gráfico 1

Gráfico 2

Gráfico 3

Seguro que más de un 95% responde que el primero. Todo el mundo asume que los gráficos 2 y 3 (subidas y bajadas sin pausa) no existen.

Partiendo de esta base, ¿por qué tanta preocupación cuando nos encontramos en los puntos A o B del gráfico 4?

Gráfico 4
Los puntos A y B son claramente valores que están por debajo de la media. ¿Es esto en sí mismo algo negativo? Si la planificación está mal realizada y el horizonte temporal coincide con esos puntos lógicamente si es negativo. Pero, si suponemos que los deberes están bien hechos, y que el horizonte temporal es más largo, no debe suponer ningún problema el paso transitorio por los puntos indicados, ya que, como se comentó anteriormente, con el propio paso del tiempo se debe revertir a la media.

Entonces, la solución para actuar correctamente, ¿consiste en comprar en los puntos A y B? Está claro que la respuesta es que no, aunque desde luego es infinitamente mejor decisión que la que toma la mayoría de inversores: VENDER.

La mejor opción en mi opinión pasa por implementar una estrategia que "aplane" esa gráfica de dientes de sierra, como podemos ver en el Gráfico 5.

Gráfico 5

Ese objetivo se consigue con la DIVERSIFICACIÓN TEMPORAL. Los que me conocen saben que soy un defensor a ultranza de este concepto (y por ende un crítico con el "market timing"), consistente en ir haciendo aportaciones en distintos momentos de tiempo (1t, 2t, etc.), alejándote del ruido continuo existente en los mercados. Siempre pongo el mimo ejemplo: no conozco nadie que paralice la aportación mensual a su plan de pensiones porque ha salido el Brexit o Trump. Comprueben la evolución de cualquier plan de pensiones invertido en renta variable durante la vida laboral del partícipe. Si, he dicho cualquiera. La rentabilidad será espectacular.

Gráfico 6


  • OTRAS "FRASES TÍPICAS" RELATIVAS A LA VOLATILIDAD:

  1. ¿Sólo sufren volatilidad los activos financieros? Estamos en el país de ahorrar/invertir en ladrillo. Todos hemos conocido un cliente/amigo/familiar el cual, tras haber visto bajar el valor de su cartera un 1-2% decide reembolsar la misma y adquirir un inmueble. "El riesgo no es lo mío". Los activos inmobiliarios están por supuesto sujetos a la volatilidad, la diferencia es que no podemos consultar diariamente el valor de nuestros pisos, locales, naves. No tenemos forma de ver la variación diaria de su hipotético valor liquidativo, como si nos ocurre con una cartera de fondos o de acciones (si esto hubiera ocurrido tras 2009 más de un corazón "conservador" no hubiera aguantado ver caer sus inversiones más de un 60%). Son inversiones donde además de estar sujetos a volatilidad, nos encontramos con otros problemas añadidos como son su menos liquidez, o la imposibilidad de hacer aportaciones periódicas. 
  2. "Yo sólo invierto en depósitos que no tienen riesgo". Es otra frase muy escuchada en los ámbitos financieros. Si entendemos por riesgo la probabilidad de tener pérdida, es correcto que con el depósito no se corre hoy en día riesgo, dado que no existe probabilidad de pérdida: EXISTE CERTEZA. Hoy en día, con los depósitos al 0.05% - 0.10%, y con una inflación bastante mayor, todo aquel inversor/ahorrador que use como único instrumento los depósitos (no digamos ya la liquidez), está teniendo una pérdida real de aproximadamente un 2%. Si a ese 2% le aplicamos la capitalización compuesta en los últimos años de tipos de intereses bajos, estos ahorradores han perdido más de un 10% de su capital. Todo esto sin querer riesgo.
  3. "Yo tengo un perfil conservador". Es curioso, como poco, escuchar esta frase sobre todo en boca de empresarios de éxitos, autónomos con negocios estables, profesionales liberales de prestigio, donde, en su día a día, corren un riesgo empresarial muchísimo mayor. Acometen proyectos de crecimiento, realizan inversiones destinadas a captar nuevos clientes, desarrollan nuevas líneas de negocio, deciden exportar en cualquier parte del mundo, etc. Esas personas corren riesgos muy importantes en su día a día empresarial, y realmente son las que ayudan a levantar una economía. Son dignas de elogio entre otras cosas, pero desde luego nunca conservadores.

Vamos a ir concluyendo la entrada. He reflexionado en la misma, de forma más extensa de lo que pretendía, sobre la volatilidad, pero no he respondido a la pregunta. ¿Es nuestra amiga o nuestra enemiga?

En mi opinión, si hemos hecho los deberes previamente, y por hacer los deberes me refiero a invertir con diversificación temporal en productos acordes a nuestro perfil de riesgo y horizonte de inversión, mi respuesta clara es que es nuestra amiga sin ningún lugar a dudas. Si queremos tener rendimientos positivos a largo plazo, tenemos que asumir las reglas del juego, y saber que existirán momentos de rentabilidades por debajo de la media y otros por encima de la misma. Si hemos realizado aportaciones periódicas, muchas de las mismas habrán coincidido con esos periodos de rentabilidades negativas, y serán precisamente esas aportaciones, esas compras, las que contribuyan con un gran peso a la rentabilidad global de nuestras inversiones. Como dice el "refranero inversor": <<Si no quieres perderte las subidas, tienes que estar en las bajadas>>

2 comentarios:

  1. La volatilidad no es más mala que no tenerla. Los activos SIN volatilidad en los que metemos nuestros ahorros sin preocuparnos caerán en picado llegada la recesión, incluso peor.

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    1. Nos fijamos siempre en la volatilidad en las caídas, pero también existe en las subidas. Cuando un activo no tiene volatilidad casi con un cien por cien de probabilidad no cubrirá su rentabilidad el IPC y tendremos una pérdida segura. Gracias por escribir y por seguir el blog.

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