miércoles, 15 de agosto de 2018

Con los ojos de Lynch: Mi experiencia en una tienda Apple.

Seguro que a todos aquellos que nos gusta el mundo de la inversión y la bolsa nos ha llamado la atención al leer los libros de Peter Lynch ("Batiendo a Wall Street" y "Un paso por delante de Wall Street") como este decía que, en su proceso de selección de empresas, se dejaba guiar mucho por la propia experiencia como consumidores de los miembros de su familia. En este sentido son muchas las alusiones que hace a recomendaciones de tiendas que su mujer y/o hijas le hacían como "The Body Shop". También me llama la atención cuando en los libros indica que muchas veces tenemos las mejores inversiones delante de nuestros propios ojos, en aquellos comercios a los que nos gusta acudir, aquellas marcas que nos gusta comprar, etc. Al final, en bastantes ocasiones, simplemente consiste en tener los ojos bien abiertos, y fijarnos en los pequeños detalles, que al final son los que diferencian una buena empresa de una excelente.



Todo esto viene a colación de una experiencia propia como consumidor que tuve ayer. Aprovechando mis vacaciones, había una gestión que tenía anotada en el calendario, que no era otra que cambiar la batería de mi Iphone 6. No es que funcione mal, pero, dado que durante este 2018, por algunos errores en las actualizaciones que ha lanzado Apple, que parece que ha provocado daños en las baterías, puedes cambiarla por una nueva por sólo 29 euros, había decidido que era una buena opción tener una nueva.

Por motivo geográficos no tengo tiendas Apple cerca, por lo que mi experiencia con ellas se limita a la típica entrada en la "macro tienda" de Sol, cuando tengo ocasión de ir a Madrid. Aún siendo así, siempre me había llamado la atención su particular modelo de tienda, que desde luego, sigue una estructura comercial única. Parece más una biblioteca que una tienda, y lo más gracioso de todo, es que, bajo esa imagen, no sólo sirve para vender sus productos, sino que presta un excelente servicio técnico.



Tenía mi cita sacada desde hacía una semana para el mencionado cambio de batería a las 11:30 horas, aunque me aconsejaron estar 10 minutos antes. Llegué pronto al centro comercial (en Marbella para más señas), y dado la fecha y la zona costera os podéis imaginar cuántos clientes había en la tienda, por lo que pensé que iba a eternizarse el proceso.

Entré definitivamente en la tienda a las 11:20 horas y rápidamente me abordó, tablet en mano, un amable trabajador de Apple preguntándome en qué podía ayudarme. Parecía que acababa de entrar en un lujoso restaurante y el maitre me estaba recibiendo. Le dije que tenía cita y con sólo darle el nombre, ya me ubicó en su tablet y amablemente me señaló una mesa en la que sentarme y esperar que me atendieran. Primer punto fabuloso.

Me senté en la mesa que me indicó, y allí conmigo tenía sentado a un señor mayor nórdico que estaba siendo atendido en un perfecto inglés por un empleado de Apple. Finalmente su problema deparó en un cambio de pantalla, despertando mi atención que este empleado, por un sistema de auriculares, contactó sobre la marcha con alguién de almacén y le dijo que fueran preparando la pantalla para un cambio rápido. Me recordó más al típico cambio de neumático en un Pit Stop de F1 que a una situación normal de un servicio técnico. 

Mientras observaba esta situación con el señor nórdico, miro mi reloj y veo que son las 11:29. No había levantado la cabeza del reloj cuando tenía delante de mí a un simpático empleado de Apple, que me llama por mi nombre, que conoce el motivo de mi visita a la tienda, y que me saluda con un apretón de manos. 11:30,00 horas. Ni un minuto más. Segundo punto más fabuloso todavía.

Me dieron una etiqueta identificativa y quedamos en recoger el móvil en una hora. Le pregunté qué a quién o a dónde debía dirigirme, a lo que me respondieron que simplemente le enseñara la etiqueta a algún compañero. Dicho y hecho. A las 12:30 horas le enseñé la etiqueta a un empleado de la tienda, que miró su tablet y me confirmó que ya tenía el servicio realizado. Me acompañó a la zona de recogidas, aboné los 29 euros y me llevé mi móvil con una batería completamente nueva, y lo que es más importante para mí, la sensación que decidí correctamente cuando compré acciones de Apple (y de BRK por la parte que corresponde). Y es que hay una frase que me encanta: las acciones no son activos que suben o bajan, es comprar una parte alícuota de una empresa.


Todo este proceso lo analicé más como un accionista de la compañía, como si fuera el propio Lynch analizando si entrar en un valor o no, que como un simple dueño de un móvil que iba a cambiar la batería. Me encontré con un servicio al cliente sin parangón, una exactitud en los tiempos y en las citas fijadas con los clientes, una empresa generadora de caja brutal (no sé en ese proceso cuántos Iphone X, Ipad, Airpods, etc. vi venderse en una escasa hora), y en definitiva una compañía por la que merece la pena seguir apostando (en esto coincido con Buffet que acaba de aumentar la posición de Apple para BRK). Me reafirmé más en mi idea, ya indicada en el artículo correspondiente (https://www.buscandoindependenciafinanciera.com/2018/08/si-tuvieras-que-comprar-una-accion-y.html) que si sólo pudiera comprar una acción en 20 años, esta sería sin duda Apple.


Ayer, desde luego, fue la manzana la que "mordió" un poquito más mi corazón de consumidor y accionista suyo.

3 comentarios:

  1. Buenas, lo has descrito perfectamente. Añadiría que tener un iphone es el sueño de mucha gente, están dispuesto a pagar por el más de lo que cobran en un mes. Increíble lo que ha conseguido Apple. Una de las razones por las que compre BRK ( el sabrá salir, si hay que salir alguna vez....).
    Por cierto te añado a mi lista de comunidad del Blog.
    Un abrazo y ánimo con el Blog.
    Abrazo.

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    Respuestas
    1. Acabo de ver tu respuesta. Gracias. Es un honor que me sigas.

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  2. Personalmente nunca he tenido intención de tener un Apple, ese clasismo que atrae a la gente me provoca bastante rechazo. Pero reconozco como inversión muy interesante. Lo único que no suscribo del artículo son los 20 años de confianza que le das. Recuerdo donde estaba la marca hace 20 años, si vuelve a pasar por otra crisis su fundador ya no estará para reinventarla.

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