domingo, 8 de agosto de 2021

Messi y el síndrome de la rana.

Las aficiones.


Todos tenemos aficiones. Y, efectivamente, escribo la palabra en plural porque suelen ser más de una. Disfrutamos con ellas. Renunciamos a pasar tiempo con la familia. Madrugamos o trasnochamos para poder realizarlas. Y es que, a fin de cuentas, ¿qué sería de nuestra vida sin disfrutar de lo que nos apasiona?

Estas aficiones escalan a otro nivel cuando logras con una actividad compaginar dos o más de ellas. Pongamos un ejemplo que todos entendamos. Hay personas que les gusta andar y también les apasiona la naturaleza. Compaginan esas actividades realizando rutas de senderismo. Si además pudiéramos matemáticamente medir el grado de felicidad que hacer senderismo le genera, estoy convencido que la fórmula no sería una simple suma del grado de felicidad independiente de cada una de las aficiones por separado. Sería bastante más.



Seguramente muchos (sobre todo los que me conocen personalmente) habrán adivinado hacia donde quiero dirigir la entrada. Yo tengo muchas aficiones (demasiadas dice mi mujer), pero posiblemente las dos principales son el fútbol (deporte en general) y las finanzas. Llevo años hablando en mi círculo de amistades sobre la simbiosis de ambas, pero ha tenido que llegar el caso Messi para que de verdad los aficionados se den cuenta que no es (será) posible entender una sin la otra.


Cuando importa más el balance que la pelota.

Los inversores en valor repetimos siempre que, a la hora de analizar una empresa, lo importante es hacerlo con una vocación de largo plazo, de continuidad del negocio. En los mercados bursátiles, a corto plazo existe un nerviosismo que provoca valoraciones y movimientos completamente irracionales. Lo acabamos de ver con el COVID donde, en marzo de 2020, poco más que se valoraron muchas compañías como si fuera a acabarse el mundo. Benjamin Graham, padre del Value Investing, afirmaba que el mercado es "esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo". Al final lo que importa es el largo plazo.

Este axioma, que está demostrado que se cumple con las empresas, ¿es también aplicable a los clubes de fútbol? Para responder a esta pregunta, vamos a empezar por recordar que, exceptuando unos cuantos "irreductibles" (Real Madrid, Barcelona, Osasuna, Athletic), la mayoría de clubes de fútbol son sociedades anónimas deportivas, cotizando en bolsa inclusive muchas de ellas (Oporto, Benfica, Dortmund, Roma, Juventus, Lazio, etc.) 

Por tanto, siendo puristas, el objetivo de estas S.A.D. debe ser el mismo sobre el papel que para cualquier otra empresa. Podríamos definir brevemente este como "maximizar el beneficio para el accionista, orientado este a la continuidad en el largo plazo de la sociedad". La diferencia con el resto de empresas, es que este objetivo en los clubes S.A.D. debe ser compatible con el de sus aficionados que no es otro que el buen rendimiento deportivo del club.

Bajo mi punto de vista, el hecho que un club sea de sus socios, y no tenga la estructura de sociedad anónima, no debe cambiar en demasía el objetivo global comentado en el párrafo anterior. Y es que no debemos caer en la típica falacia que se da con "lo público" (o colectivo) que parece que como no es de alguien en concreto, no es de nadie. Nada más lejos de la realidad. 

Estos dos objetivos comentados que deben buscar los clubes de fútbol entroncan con la también citada dicotomía del corto plazo y el largo plazo en las compañías. A corto plazo, una temporada por ejemplo, cualquier club puede tener un buen desempeño deportivo. El tener una estructura financiera sólida es lo que te da opción que eso no sea flor de un día (o una temporada), sino que tenga continuidad en el tiempo. Podemos por tanto, reduciéndolo hasta el absurdo, afirmar que la "pelota" es el corto plazo, mientras que el "balance" es el largo plazo. Y a estas alturas ya debemos saber qué es lo importante.

Un buen ejemplo de esto que hablamos es el Bayern de Munich:


Nadie duda que el club bávaro es una de las instituciones deportivas más importantes del mundo. Si algo caracteriza al Bayern es siempre su gestión financiera/deportiva modélica, sujeta a un patrón y no a los propios histrionismos que muchas veces se ve envuelto el mundo del fútbol. Incluso en épocas de inflación desmesurada en el mercado de fichajes, la directiva del Bayen se ha caracterizado por no acometer grandes desembolsos. Eso le ha provocado que ha habido años donde su relevancia deportiva en competiciones europeas (nunca en la Bundesliga) ha quedado en un segundo escalafón. Pero a eso se ha circunscrito: a años (corto plazo). La realidad es que ese modelo de gestión proporciona una fortaleza y una resilencia financiera/deportiva que les hace siempre ser candidato a todo (largo plazo).


Síndrome de la rana hervida.

Dudo que a estas alturas haya gente que no conozca este síndrome, pero aún así lo explicaremos. Si introduces una rana en una olla de agua hirviendo, esta rápidamente saltará y escapará de la olla. Sin embargo, si la introduces en agua tibia y paulatinamente vas subiendo la temperatura hasta llevar el agua a estado de ebullición, la rana no percibirá la amenaza y morirá.




Esta analogía se da para explicar esos problemas que poco a poco van formando una bola de nieve que llega a tal tamaño que cuando quieres reparar en él, ha tomado tal magnitud que ya no puedes solucionarlo. 

Muchos clubes de fútbol son esa rana. Y la deuda que van contrayendo, temporada tras temporada, es el agua hirviendo de la olla. Normalmente esa deuda es para acometer fichajes, renovar jugadores, etc. Todo enfocado en uno de los dos objetivos ya citados en el artículo: que entre la pelota (corto plazo). 

El ejemplo más actual de esta situación es el F.C. Barcelona



El club culé es la rana dando sus últimas bocanadas dentro de la olla. Y no se lleven a engaños, la pandemia solo ha sido la última vuelta de tuerca a los grados de cocción. Para que sean conscientes de la gravedad del asunto, mostramos estos tweets de @RicharMurdock:


Esos cálculos salen de aquí: (fuente Memoria F.C. Barcelona 2019-2020. Enlace)

Fuente: Memoria F.C. Barcelona 2019-2020 (enlace)

En cualquier otra empresa, el tener Patrimonio Neto Negativo supondría la disolución o concurso de acreedores de la misma. Citando la Ley de Sociedades de Capital, el patrimonio neto negativo de una Sociedad Limitada causa la disolución de la sociedad, y los administradores tienen la obligación de convocar la Junta General en un plazo de dos meses para que se apruebe la mencionada disolución o se promueva el concurso de acreedores. Como bien dice Murdock, tendría que ampliar capital para poder evitar este proceso, pero recordemos que el F.C. Barcelona no es S.A.D., luego no puede articular este procedimiento. ¿Se van explicando ya por qué Messi no ha continuado en el club?

Ante esta situación, el objetivo deportivo debe pasar irremediablemente a un segundo plano, ya que se ciernen sobre el club de la ciudad Condal unos nubarrones que podrían incluso poner en peligro la supervivencia del propio club.


Los hombres que no amaban......sus profesiones.

Si hay algo que nos gusta a los españoles es hablar de fútbol. Y si es delante de una cerveza pues mucho más. En estas tertulias llevo años explicándole a mis amigos del Barcelona la delicada situación económica del club. Les pido que no se dejen llevar por mi pasión por Real Madrid (ustedes lectores tampoco lo hagan), y que los datos que les traslado vienen reflejados en las memorias oficiales de ambos clubes, las cuales me estudio como si fuera cualquier otra inversión bursátil. ¿Recuerdan el gusto de compaginar aficiones del principio? 

Así, les cito las cifras de deuda, la ingente cuantía de la misma que es a corto plazo, el crecimiento exacerbado de la masa salarial y cómo, en vez de ir intentando poner remedio, cada ejercicio los dirigentes han ido subiendo los grados de esa olla cada vez más caliente. Pero claro, durante estos años atrás, la charla llegaba siempre a la misma vía muerta en forma de pregunta: <<Y si todo es tal como tú dices, ¿cómo no se hace eco la prensa?>> No les falta razón.

Ayer escribía un hilo en Twitter precisamente sobre esto (aquí podéis leerlo). Me resulta increíble la clara dejación de funciones que estos años atrás ha realizado el periodismo en general y el deportivo en particular.  Y es que, la situación económica que atraviesa el F.C. Barcelona, no es flor de un día. La olla de nuestro ejemplo iba cada año subiendo unos grados. La rana no se da cuenta de esta subida, pero todos los observadores en la cocina, todos los supuestos profesionales que se ganan la vida INFORMANDO, ¿cómo es posible que no lo hayan visto?

No pido al periodismo deportivo que hiciera lo que algunos hacemos y estudiara los estados financieros. Su formación es otra. Pero sí al menos se le puede exigir, que, una vez al año, pierdan una hora/s de su vida en leer la memoria oficial de los clubes. O más fácil todavía. Que preguntaran sobre ella a un economista. Simplemente con esto, hubieran reparado en que la situación financiera del F.C. Barcelona no iba por buenos derroteros. Ni siquiera tendrían que haber leído la memoria anual íntegra. Únicamente hubiera bastado la parte económica, incluyéndose el informe de auditoría. 

Deloitte, antes de que el Barcelona prescindiera de sus servicios en favor de Ernst & Young (no pensemos mal), dos años consecutivos advirtió por escrito en sus conclusiones acerca de la situación del fondo de maniobra y de los fondos propios negativos (o patrimonio negativo), que ya hemos visto la relevancia que tiene:



La prensa deportiva no solo no reparaba en estas evidencias, sino que seguía confundiendo al aficionado con posibles transacciones financieras fuera del completo alcance de las arcas del club. Como muestra, os dejo esta portada de hace sólo un año: 



Desgraciadamente el agua ha llegado al estado de ebullición y la realidad es que, un año después, ninguno de esos jugadores forman parte de la actual plantilla del club. Ante tal comportamiento de la prensa, creo que no viene mal recordar cual es el código deontológico del periodista, el cual engloba las siguientes actuaciones:

  • El respeto a la verdad.
  • Estar abierto a la investigación de los hechos.
  • Perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible.
  • Contrastar los datos con cuantas fuentes periodísticas sean precisas.
  • Diferenciar con claridad entre información y opinión.
  • Enfrentar, cuando existan, las versiones sobre un hecho.
  • Respeto a la presunción de inocencia.
  • Rectificación de las informaciones erróneas. 

Saquen sus propias conclusiones. La mía es que la prensa poco o nada ha amado, respetado a su profesión.

Decía en el hilo de Twitter que, ante la dejación clara de sus funciones por parte del colectivo periodístico, para conocer la situación financiera de los clubes, y más concretamente la del F.C. Barcelona, hemos tenido que recurrir a fuentes alternativas, tales como Ramón Álvarez de Mon (@Ramon_AlvarezMM), @elmozo7, Roberto Bayón (@RobertoBayon), e inclusive a mi amigo Juan Francisco García (@juanfga). Los únicos oasis dentro del colectivo periodístico han sido Palco23 (@Palco23_es) y 2Playbook (@2Playbook).

Precisamente Ramón Álvarez de Mon fue quien dinamitó hace unas semanas todos los cimientos del mundo del fútbol al afirmar con rotundidad que el Barcelona no podría inscribir a Messi. Lo argumentó con la propia normativa en la mano, acudiendo a las fuentes oficiales (entrevistó al propio Tebas y su vicepresidente económico) y explicando una y mil veces cómo funcionaba el límite salarial, cómo se podía reducir el mismo, e inclusive la regla del 4x1 que se aplicaba al club de la ciudad Condal. 

Hasta que se ha confirmado la noticia de la imposibilidad de inscribir a Messi, hemos asistido estupefactos a un nuevo episodio bochornoso de desinformación por parte de la prensa. Ha habido casos de confundir ingresos con plusvalías, de no conocer el significado del término amortización, de hacer pasar por recortes salariales lo que son simples diferimientos del pago, etc. Dantesco.

Pero no han sido los únicos que les han fallado a su gremio. En mi opinión, la propia liga, ha errado gravemente con el F.C. Barcelona. Su departamento de control financiero y fair play, que tan taxativamente ha actuado este verano, ha sido un cómplice observador de cómo la directiva del club iba, sirviéndome nuevamente del ejemplo de la rana, subiendo los grados de cocción temporada tras temporada. Al final sólo han actuado cuando ya el agua está hirviendo y no hay remedio.

Espero y deseo que, sobre todo los primeros, aprendan la lección, y empiecen a amar a una profesión tan bonita como es la de informar. 



No enfriemos rápido.

Es sabido que no debemos enfriar muy rápidamente una sartén o una olla hirviendo, ya que el vapor de agua que emitiría, podría provocarnos importantes quemaduras. Esto mismo se puede extrapolar a la nueva directiva del F.C. Barcelona que ahora lidera Jan Laporta. Aceptamos que no han podido hacer nada con la ebullición de la olla, pero si tienen la obligación de saber cómo enfriar la misma. Les advierto, si son simpatizantes del club culé. La forma de hacerlo no será fácil ni agradable.

La primera actuación ha sido acertada. No pueden seguir echándole leña al fuego (nunca mejor dicho) y Messi no podía continuar en el club. Esta actuación era importante, por lo deportivo, por lo sentimental y por lo psicológico. Le están transmitiendo al socio que las medidas a tomar serán dolorosas. ¿Y que hay más doloroso que ver partir al hijo pródigo?


Pero, por muy doloroso que haya sido, la realidad es que esta decisión no arregla el problema. Simplemente no lo agranda más (que no es poco). El club sigue incumpliendo el límite salarial y, lo que es más importante en mi opinión, tiene un Patrimonio Neto negativo muy peligroso.

¿Qué soluciones puede implementar la nueva junta directiva? Únicamente se me ocurren las siguientes, jerarquizándolas de menos a más traumáticas:

1) Reducción sustancial de la masa salarial. La plantilla tendría que recortarse (no diferirse) de manera muy importante sus actuales emolumentos. Ya hemos visto que esta opción es de una materialización difícil, por no decir imposible. Y es que al final los contratos están firmados, y, en un mercado de fichajes deflacionario como es actualmente el que nos encontramos tras el COVID, ningún club igualará las fichas.

2) Plusvalías por jugadores amortizados/canteranos. El Barcelona necesita beneficios, plusvalías, por lo que no sólo necesita vender activo en forma de jugadores, sino que necesita que dicha venta genere ganancias. Para ello los jugadores a vender tienen que estar amortizados (nota: para comprender el concepto de amortización, recomiendo que vean/escuchen el programa de Málaga Value donde lo tratamos: https://www.youtube.com/watch?v=enQr8R06D_E) o ser canteranos. Y sobre todo, lógicamente, tienen que tener ofertas, como cualquier bien que quiera ser vendido. Que cumplan estos requisitos solo se me ocurren Ter Stegen, Araujo, Pedri y Ansu Fati. Lo sé. Precisamente los que el club no quiere vender (ya dije que las soluciones no eran agradables)

Esta es la opción que otro club en apuros se ha visto avocado a tomar. No es otro que el Inter de Milán, el cual, este verano, para paliar sus pérdidas, se ha desprendido de Achraf, y todo apunta que también de Lukaku y Lautaro. No se extrañen que no quede ahí la cosa. 

3) Venta de patrimonio del club. Ya se han estudiado fórmulas como la venta de Barça Corporate o inclusive cesión de porcentaje de derechos de imagen o televisivos futuros. Laporta está intentando frenar esta vía, ya que volveríamos a la dicotomía comentada de la diferencia entre el corto y el largo plazo. Estas actuaciones pueden aliviar el corto plazo del club, pero en el largo plazo tienen unas consecuencias nefastas. Quizás encuentren fórmulas dentro de este epígrafe menos invasivas en lo económico pero sí en lo sentimental, como puede ser el Co Branding del Nou Camp.

4) Conversión en S.A.D. Puede parecer una opción peor de lo que realmente es, sobre todo si se toma la fórmula 50 + 1. Con esa vía, el club seguiría teniendo el 51% de las acciones como mínimo, poniendo en el mercado el restante accionariado. Es por ejemplo la fórmula que tomó el Bayern de Munich, donde Adidas y Allianz tienen gran parte de las acciones que no retiene el propio club.

No tardaremos mucho en ver cual (cuales) de estas decisiones empieza a tomar la actual junta directiva. 



¿Se han quedado con ganas de más?.

Si quieren seguir profundizando en el mundo de las finanzas y los clubes deportivos, permítanme que les recomiende los últimos episodios que estamos grabando en Málaga Value. En los mismos estamos hablando sobre los estados financieros poniendo como ejemplo el Real Madrid y el Barcelona. 

Está haciendo de maestro de ceremonias en estos episodios Juan Francisco Garcia (@juanfga), el cual nos está disertando la estructura e importancia de cada uno de los estados financieros de una empresa (PyG, Balance, Memoria, etc). Además, tras el estudio de los mismos en ambos clubes, estamos obteniendo conclusiones que explican muy a las claras el por qué de la diferencia de situación financiera que existe entre ambos clubes.

A continuación os dejo los cinco episodios grabados hasta la fecha (el último aún no está en Youtube) 







Disclaimer: El secreto de sus ojos.

Si no han visto la película "El secreto de sus ojos" de Ricardo Darín dejen inmediatamente de leer estas líneas y haganlo. Aquellos que sí la han visto coincidiran en la recomendación. La trama completa es maravillosa, pero yo me quedo con esta escena:


Y es que, como bien dice Pablo, el ayudante del personaje de Ricardo Darín, el ser humano puede cambiar de cara, de pareja, de trabajo, de partido político, pero nunca de pasión. Nunca de equipo de fútbol. 

Respeto y entiendo esa pasión, que yo también profeso, como ya sabrán, por el Real Madrid. Pero de veras les digo que la rivalidad existente con el Barcelona, no me ha influido un ápice en las cifras y conclusiones expuestas en esta entrada. He intentado, en mi humilde faceta de economista, si respetar (amar) el oficio. No obstante, si entendieran que esto no ha sido así, les pido perdón. Y es que ¿hay algo más pasional que nuestro equipo de fútbol?


Messi y el síndrome de la rana.

Las aficiones. Todos tenemos aficiones. Y, efectivamente, escribo la palabra en plural porque suelen ser más de una. Disfrutamos con ellas. ...